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Rosario tibetano o japamala: El lazo entre el hombre y el ser divino

augusto 22 Feb, 2016 Uncategorized No hay comentarios

El rosario tibetano o japamala fue y es de gran importancia para la cultura budista, ya que como muchos de nosotros conocemos a lo largo de nuestra historia fueron muchas las culturas y religiones que utilizaron herramientas que servían como un lazo entre el hombre y el ser divino, siendo desde esos tiempos hasta la actualidad herramientas de gran interés y con un valor simbólico muy especial.

rosario tibetano o japamala

El rosario tibetano o japamala es utilizado por monjes budistas en sus oraciones

Significado e historia del Rosario tibetano o Japamala

Uno de los objetos que destacaron por su significado y popularidad son los rosarios, destacando sobre todo por el cristianismo, sin embargo la palabra rosario deriva de la palabra en latín rosarium, la cual a su vez proviene de la palabra sanscrita japamala siendo el significado de japa repetir, mientras que a mala se le atribuye el significa circulo o algunos le atribuyen el significado guirnalda de flores.

Sus orígenes datan de la antigua Asia, donde se pudo encontrar las primeras pruebas de su existencia en pinturas encontradas en las cuevas de Ajanta, Mahashtra en India, y se cree que provienen del siglo II a.C.; siendo considerado como un símbolo de los dioses y divinidades hindú, por lo tanto fueron utilizados por los devotos de estas culturas, como un sistema de oración que adquiría una imagen muy representativa y profunda.

Los mantras que se recitaban con las japamalas no tenían otro propósito más que el activar los 4 karmas encargadas de las actividades iluminarias: Pacificar (los obstáculos en el camino), Enriquecer (el potencial de desarrollo), Fascinar (a los seres hacia su despertar) y Destruir (los obscurecimientos al conocimiento). Aunque el rosario tibetano puede variar el número de cuentas, el que posee 108 es el más habitual en prácticas del budismo tibetano.

Pero su único fin no solo era el de realizar rezos como las oraciones, mantra o sutra, ya que también ayudaban en la concentración y a dirigir toda nuestra atención en la meditación, proporcionándonos una letanía repetida sin interrupciones, impregnándonos y llevando a  nuestra mente más lejos de lo habitual, dándonos la tranquilidad y la serenidad que buscamos para poder acercarnos a Dios, cualquiera que sea, y en el cual aspiramos a encontrar certidumbre, protección y consuelo.

Además de que el solo hecho de pasar la mano a través de las cuentas está ligada al cuerpo, el murmullo ligado a la voz y la percepción de dios en la mente.

El uso de un rosario tibetano no solo significa una práctica metódica y sistemática que podría parecernos un ejercicio doctrinal vacío, sino que es un poderoso medio entre el hombre y su dios, símbolo de un ciclo infinito que une a la tierra con el cielo.

Muchas son las interpretaciones y significados que se le atribuye a las cifras de cuentas, pero la que está más cerca de la realidad son estas tres expresiones:

  • 1 significa el Brahma o la Conciencia Suprema y la Ultima Verdad;
  • 0 representa al centro del Cosmos, la Creación que se ha personificado en Shiva, siendo también el estado espiritual del SAMADHI, en otras palabras la unión muy íntima e interna entre el sujeto que medita y el objeto de su meditación, llevándonos al estado más puro de entre los distintos estados que conforman el intelecto, la calma, la sabiduría y la prerrogativa de los budistas e hindús.
  • 8 representa a la fuerza creadora que conforma la Naturaleza vista en todo su esplendor como lo son los cinco elementos agua, tierra, aire, fuego y el éter; que al ser unidos forma la máxima expresión del ser: Ahamkara, que define el yo, la individualidad y el ego; Manas significa la capacidad que tiene la mente para poseer un pensamiento que sea profundo y analítico; Buddhi, la facultad presente en el intelecto de estar por encima, de poseer intuición e inteligencia rápida y viva.

El numero 108 también se le puede atribuir los nombres de las divinidades más representativas y sabias de la cultura hindú, entre las colecciones Védicas el 108 significa el cosmos, así como también son 108 las pastorcillas que siguen y adoran a la Krishna; la misma cantidad es el número exacto de las Upanishad que existen y también son 108 los lugares sagrados que son visitados por Vishnú, así como también es el número de escalones que nos llevan a los templos budistas.

En la tradición budista al rosario tibetano se le conoce como Aksamala, del termino aksá que es sustantivo masculino del sánscrito que significa semilla de Elaeocarpus Ganitrus, o también conocida como rudra, y que juntos al termino mala o rosario, forman la palabra rosario hecho con semillas, phreng ba, tren-wa en tibetano: llamado habitualmente mala, siendo usado exclusivamente para el llamado de los mantra ya sea mediante sílabas, palabras y frases sagradas escritas por el maestro para su discípulo.

Materiales utilizados para hacer un rosario tibetano

En un principio estas se hacían a partir de simples cuerdas con nudos regulares, siempre buscando que entre cada nudo se mantenga una distancia constante, permitiendo que su usuario tenga un desplazamiento muy fluido; posteriormente se hicieron de materiales más variados como las perlas, huesos, semillas, madera y otros.

Se conoce que tradicionalmente el rosario tibetano contiene 108 cuentas de tamaños muy similares y es utilizado como un registro de las recitaciones del mantra o también conocidas como palabras de poder, siendo dotadas por un profundo significado al mismo tiempo que eran utilizadas como una forma de proteger nuestra mente de las emociones y actitudes perturbadoras, el hundimiento mental e ideas dañinas.

Los materiales que son utilizados por la cultura tibetana para su creación son diversos, aunque a menudo salen de elementos naturales como las semillas de loto y de rudra, madera de sándalo, de tulsi, albahaca sagrada, de bodhi, Ficusreligioso, y otros; además también los podemos encontrar fabricados de concha, hueso, ámbar, jade, y otras piedras preciosas.

El elemento utilizado para la creación del rosario tibetano le otorga características que lo distinguen del resto de materiales por ejemplo la madera de bodhi contiene dentro de sí una energía pacifista, protectora y que es capaz de mejorar nuestras facultades mentales, esto nos hace referencia a la experiencia que recibió buda justo debajo de los ficus donde recibió la luz; aquellos fabricados con las semillas provenientes del loto son capaces de desarrollar las mismas funciones, pero aumentando aún más la capacidad de concentración, al mismo tiempo que potencia al conocimiento espiritual y enriquece al intelectual.

Aquellos provenientes de la madera de sándalo generalmente son utilizados debido a su aroma único, el cual es muy bien recibido por los dioses, y cuya función es la de despertar las vibraciones con mayor intensidad y ayudando a que las percepciones sean limpias y profundas, brindando un estado de tranquilidad y positivista.

Los huesos también tienen un valor simbólico muy característico; por ejemplo las de yak o buey tibetano son utilizados con mucha frecuencia para crear el rosario tibetano cuyo significado es la temporalidad que tiene la vida, y que durante este breve periodo de tiempo sea benévola y feliz.

El rosario tibetano hecho para la reconciliación, normalmente están fabricados con cien cuentas de perlas, cristal, o nácar, ayudando a eliminar toda clase de dificultades, enfermedades y todas las penalidades que se pueden encontrar en el camino, purificándonos y liberándonos de las tensiones.

Otros tienen un efecto de acumulación, ya que su capacidad mediante oraciones es la de alargar la vida, el conocimiento y los méritos que adquirimos durante el camino: estos generalmente están creados por 108 elementos tradicionales como el oro, plata, cobre o semillas de loto, siendo este último un material muy privilegiado debido a su naturaleza sencilla y económica.

El rosario tibetano que tiene como fin el ayudarnos a superar, mediante el control de las intenciones ajenas, cuyo fin no es tomar una ventaja propia, sino el de ayudar a aquellos seres con dificultad; es aquel fabricado a partir de 25 cuentas hechas de madera de sándalo picado y mezclado con fragancias y aromas.

También se puede encontrar rosarios tibetanos que están formados por 60 cuentas provenientes de huesos humanos los cuales son usados para dominar y someter, siendo preparados con fines totalmente benévolos, esto se debe a que representa una gran compasión y sirven para expresar protección y alivio a todos aquellos que la necesitan.

El uso de un rosario tibetano es muy sencillo, ya que el método a utilizar es un rezo lineal y seguido, declamándose los mantra de manera sucesiva hasta que lleguemos al stupa y se debe volver atrás sin cruzarlo o superarlo.

Significado de los colores del rosario tibetano

Otro elemento que distingue a los rosarios tibetanos es el color por el cual están hechos, el cual está asociado con la entidad o buda a la cual va dirigida las suplicas: Si nos dirigimos a la Mantilla Negra, Mahakala el Gran Negro -en tibetano Bernagchen o Nagpo Chenpo- se usara una mala que tenga el mismo tono o en su defecto azul marino; siendo esta la versión budista de Shiva, una manifestación directa de Buda y que expresa protección y amor, es por esta razón que el que le reza será libre de miedo.

La Tara Verde es venerada desde mucho tiempo atrás, también se le conoce en tibetano como Dolma lo cual significa en sánscrito liberadora, siendo considerada como un ser sobrenatural muy iluminado, femenino al igual que el buda de la Compasión y es por esta razón que está ligada a todas aquellas manifestaciones de este sentimiento,  junto a la capacidad de despertarlo y que es concedido a todo ser.

A Ella se le reza, mediante la utilización de un rosario de jade, turquesa, o ágata verde, para así encontrar el consuelo y la protección a las amenazas, miedo y del dolor, siendo la portadora del conocimiento de la futilidad de cualquier rivalidad.

El blanco es reservado para Avalokiteshvara, el Buda que posee unos Ojos Cariñosos, siendo la imagen del Amor y la piedad inherente que posee cada bodhisattva, La entidad cuyos ojos es capaz de verlo todo.

El azul marino es utilizado para honrar y beatificar al Bhaisajya Guru, en tibetano también es conocido como Sangye Menla, el buda encargado de la medicina, al cual se le invoca para conservarnos libres de enfermedad y sufrimiento, al mismo tiempo que nos libera de la ignorancia, lo cual nos conlleva a una condición de revelación absoluta.

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